Realizar fotografías de boda es algo que me gusta, que me divierte y me supone un reto, buscar siempre la mejor fotografía, estar siempre pendiente del detalle o del momento que se te escapa, siempre con los máximos criterios emocionales. Porque si la fotografía sólo es buena técnicamente, pues será bonita, será muy buena, pero sólo eso. Y siempre hay mucho más.

Y además, de todo ésto que siento cuando fotografío bodas, si además conoces y compartes momentos tan bonitos con parejas como Natalia y Sergio, gente tan buena, con los que te pones a charlar y parece que los conoces de toda la vida, que coges la cámara y las fotos salen solas, porque desprenden cariño y, aunque suene a cliché, con sus miradas se lo dicen todo… hace que todo merezca la pena, que te vuelva a salir tu venaza de wedding photographer y disfrute cada vez que miro sus imágenes, porque de lo que disfruto y recuerdo es de las tardes tan buenas que he pasado con ellos tirando fotos, y riéndonos, riéndonos mucho.

Un placer haberos acompañado en esas tarde, un abrazo muy fuerte, y aquí tenéis alguna de las fotos de esa tarde por las tierras de Jaén.